Para vivir más y mejor llevar una vida saludable es fundamental.

Cuidar de ti y de los tuyos siguiendo estas recomendaciones tendrá un impacto muy positivo en salud.

¿Pelar o lavar la fruta? Beneficios de realizar cada una de estas acciones

Beneficios pelar o lavar fruta - Vivaz Seguros

Propiedades de la fruta pelada y sin pelar: Ventajas de cada práctica

Pelar o lavar la fruta, ¿qué es mejor? Según la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), tanto comer fruta con piel como fruta pelada es una práctica segura. ¿Pero qué opción es preferible para adquirir el hábito de tomar frutas diariamente? ¿Qué práctica aporta más beneficios y es más nutritiva?

Para introducir la fruta en la dieta de los más pequeños y habituarlos a la ingesta diaria de fruta es recomendable pelar la fruta de los purés de los bebés hasta que cumplan los 18 meses.

Pasado este tiempo, lavar bien la fruta y dejar la piel siempre que sea posible es la mejor opción. La piel de la fruta concentra una gran parte de fibra y vitaminas esenciales para el organismo. Si sólo se come la pulpa de los alimentos se pierde entre un 10 y un 40% de fibra y se adquieren entre 3 y 5 cantidades menos de vitaminas que al tomar la fruta con piel, en frutas como la manzana.

Además, la piel de la fruta ayuda a conservar todas sus propiedades. Al quitarla, el contacto de la pulpa con el ambiente provoca que rápidamente se oxide y pierda muchas de las vitaminas y antioxidantes.

En el caso de frutas con cáscara, como los cítricos, es aconsejable retirar la mínima cáscara posible e intentar dejar la piel blanca, pues todo su contenido es fibra. Al preparar zumos de frutas, si no se quita la piel serán más nutritivos que si se preparan con fruta pelada.

Sí debe comerse la fruta pelada en casos de alergias o intolerancias. Otra ventaja de pelar la fruta sería evitar la ingesta de suciedad, gérmenes, impurezas y pesticidas presentes en la piel. Pero no hay ningún riesgo para el organismo al comer la fruta con piel si está meticulosamente lavada. Para ello deben seguirse las recomendaciones de la AESAN: lavarlas bajo el chorro del grifo, aunque vayas a pelarlas, pues así evitas que la contaminación pase del cuchillo al alimento o con lejía apta para la desinfección de agua de bebida y sécalas con papel de cocina.

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