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Cuidar de ti y de los tuyos siguiendo estas recomendaciones tendrá un impacto muy positivo en salud.

Golpes en la cabeza. Son más comunes de lo que se piensas. ¿Cómo actuar?

Cómo ayudar a los niños a acostumbrarse al uso de la mascarilla - Vivaz Seguros

Lo que en términos coloquiales llamamos golpes en la cabeza, en la jerga médica se definen como traumatismos craneoencefálicos (TCE). Estos golpes constituyen uno de los motivos principales de las consultas en urgencias de pediatría.

¿Los golpes en la cabeza son muy frecuentes?

Los golpes en la cabeza en niños ocurren cada dos por tres. Dada su naturaleza, los niños suelen ser inquietos y tienen una facilidad innata para atraer el peligro, por eso, de media, 1 de cada 10 niños sufrirá un TCE a lo largo de su infancia. ¿Quién no recuerda un buen chichón por una caída del patinete, por el empujón de un amigo al jugar al pilla pilla, o las “heridas de guerra” al jugar con los hermanos o en el cole? Por lo general, las consecuencias no son relevantes, pero en ocasiones el traumatismo puede llegar a ser grave, especialmente en los niños menores de 1 año. En estos casos, con frecuencia las caídas accidentales se producen desde sitios elevados (cunas, tronas, el cambiador…) o bien desde su propia altura, al iniciarse en el anhelado arte del caminar. Tener un seguro médico es siempre una muy buena idea y un buen aliado para sentirnos tranquilos en caso de que nos suceda algo así, pero también tiene otras ventajas. Por ejemplo, tendrás mucho más fácil cumplir el calendario de revisiones pediátricas con el profesional que prefieras.

¿Pueden llegar a ser graves los golpes en la cabeza?

De nada sirve ocultarles información a los niños. Explícales lo que es el COVID-19 y sus consecuencias en un lenguaje que puedan entender y sin resultar alarmista. Explícales que, en consecuencia, la mascarilla sirve para protegerse a uno mismo y para proteger a las personas amadas, como sus amigos, sus padres o sus abuelos.

La importancia dependerá del grado de la lesión. En función de ello, los golpes en la cabeza o TCE pueden ser

  • Leves: estos suponen el 72 % de los casos. Se puede producir una pérdida de conocimiento de menos de 30 segundos y, por lo general, la recuperación suele ser completa. La mayoría de los traumatismos solo producen lesiones cutáneas, como los famosos chichones, heridas y dolor en la zona del golpe.
  • Moderados: corresponde al 16% de los casos y, por lo general, requiere de hospitalización para mantener en observación al paciente. Si la cosa se complica puede ser necesaria una intervención quirúrgica. Un síntoma que pueden llegar a sufrir los niños afectados por un TCE moderado es el Síndrome de Postconmoción Cerebral, que se caracteriza por dolores de cabeza, sensación de cansancio, mareos y problemas de concentración.
  • Graves: cuando se sufre uno de estos, los menos deseados, el paciente sufrirá pérdida de conocimiento que le llevará a un estado comatoso. No será capaz de abrir los ojos ni de cumplir órdenes. La causa suele ser una hemorragia intracraneal o una fractura de cráneo. Siempre necesario el ingreso del niño en UCI y puede causar la muerte del paciente en las situaciones más complicadas. La recuperación en esta clasificación es lenta y suelen quedar secuelas. Estas pueden afectar a su capacidad cognitiva (memoria, raciocinio y atención), a su comportamiento (alteración de las emociones y la conducta) y a su integridad física (discapacidad motora y/o sensitiva, convulsiones, trastornos de la vista, etc.).

¿Cómo actuar ante un golpe en la cabeza

¿Quién no ha visto a una madre recordarle a otra que “no deje que se duerma el niño” después de haber recibido un golpe en la cabeza? Pues esto tiene mucha parte de lógica. Pese a que un niño no tenga síntomas en una exploración normal o a primera vista y aunque el hielo pueda servir para un primer auxilio, este tipo de lesión no debe nunca ser ignorada. El adulto responsable debe vigilar al niño durante 24-48 horas, por si aparece algún signo de alarma como:

  • Somnolencia excesiva o dificultad para despertarle.
  • Desorientación y confusión.
  • Mucha irritabilidad y un llanto persistente.
  • Dolor de cabeza continuo de gran intensidad.
  • Pérdida de conciencia.
  • Convulsiones.
  • Debilidad o adormecimiento de cualquier miembro.
  • Alteraciones visuales, asimetría en el tamaño de las pupilas.
  • Aparición de líquido o de sangre por la nariz y/o los oídos.

Ante la aparición de cualquiera de estos síntomas, hay que acudir al servicio de urgencias más cercano. Atentos si el golpe ha sido importante, ya que el niño deberá ser evaluado periódicamente, cada 2-3 horas. Se le puede dejar dormir, pero teniendo la precaución de despertarlo un par de veces por la noche para comprobar el estado general en el que se encuentra.

Los golpes en la cabeza en niños no son inevitables por completo, pero sí que se pueden prevenir teniéndolos siempre bien vigilados, especialmente cuando sean más pequeños o si se suman circunstancias como que tu hijo sufra sonambulismo, ya que serán más propensos a los accidentes.