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Cuidar de ti y de los tuyos siguiendo estas recomendaciones tendrá un impacto muy positivo en salud.

Ictus: síntomas y qué hacer si los detectas

Ictus: síntomas y qué hacer - Vivaz Seguros

Cuando el cerebro no recibe suficiente sangre (y por tanto oxígeno) por la rotura de un vaso sanguíneo o la obstrucción de una arteria se produce un ictus. Una dolencia a la que también se denomina embolia, hemorragia o infarto cerebral. El ictus representa la segunda causa de muerte en España y afecta en mayor medida a las mujeres. De hecho, en nuestro país, cada año unas 120.000 personas sufren un ictus, y alrededor de 27.000 personas fallecen por este motivo, según la Sociedad Española de Neurología (SEN).

¿Cuáles son los síntomas más habituales del ictus? Acude al especialista

La buena noticia es que muchos de los casos se podrían evitar con una prevención adecuada y actuando con rapidez tras detectar los primeros síntomas y señales de alerta, que aparecen apenas 10 segundos después del ictus. Entre los más habituales se encuentran:

  • Alteración repentina de la visión y/u otros sentidos: al sufrir un infarto cerebral es habitual tener visión borrosa, doble o pérdida de visión completa o de uno de los ojos. La vista no es el único sentido que se podría ver alterado. También puede alterarse el oído, el olfato, el gusto y el tacto (sensación de hormigueo).
  • Pérdida repentina de la fuerza muscular: la falta de sangre conlleva a sentir un hormigueo en las extremidades de la parte derecha o izquierda de nuestro cuerpo, según el lado afectado. Por tanto, un claro síntoma de sufrir un ictus es no poder levantar los dos brazos o que uno caiga desplomado. También se pueden apreciar señales en la cara, ya que una parte del rostro se quedará sin movimiento y será imposible sonreír con normalidad.
  • Dificultad repentina en la capacidad de expresarse: confusión mental y dificultad para emitir palabras o decir una frase con sentido o para entender a otros.
  • Alteración repentina de desequilibrio o inestabilidad: es habitual la sensación de mareo, vómitos, somnolencia y complicaciones para mover una parte del cuerpo, caminar con rigidez sin perder el equilibrio o coordinar cualquier movimiento.
  • Dolor de cabeza intenso y repentino: la cefalea muy intensa que surge de repente y sin ninguna causa, podría ser también señal de padecer un ictus.

Aunque estos síntomas son claros indicativos de ictus, alguno puede confundirse con otras dolencias como la migraña. Ante cualquier duda, lo más recomendable es acudir lo más rápido posible a un especialista. En este tipo de trastornos, el tiempo es fundamental, se recomienda asistencia médica dentro de las primeras 4 horas de la detección de los síntomas para cumplir un tratamiento adecuado y de esta manera evitar los daños cerebrales asociados a esta enfermedad.

¿Cómo proceder en caso de ictus?

En caso de presentar los síntomas descritos contacta con tu seguro médico Vivaz para que un médico acuda a tu domicilio a la mayor brevedad posible.

Según Cruz Roja, mientras tanto, lo recomendable es comprobar que respire bien, en ese caso: tumba a la persona afectada con la cabeza y los hombros ligeramente levantados (puedes usar un cojín), dejarle espacio para que pueda respirar bien y aflojarle un poco la ropa. En caso de que pierda la conciencia, colócala en posición lateral de seguridad; y si no respira inicia la reanimación cardiopulmonar.

Muy importante, nunca debes darle nada de comer o beber (podría atragantarse), forzarle a hablar o moverse, administrar medicamentos, inmovilizar el cuello o a la persona si comienza a tener convulsiones, dejarla sola o trasladar directamente a un centro médico.

Llevar un estilo de vida saludable es clave para reducir las probabilidades de sufrir un ictus. Y, recuerda, en caso de presenciar uno, debes ser rápido en avisar a los servicios de urgencia. Contar con atención médica antes de que pasen cuatro horas es clave para evitar que queden secuelas, aunque dependerá también de la intensidad y la zona del cerebro afectada. Pasado este tiempo, el daño puede ser muy grave y difícil de tratar.

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