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Salud y Familia

Trucos para dar papillas a tu bebé

A partir de los seis meses de vida, debes combinar la leche materna con otros alimentos como las papillas en la dieta de tu bebé. Los primeros intentos para que el niño acepte esta comida nueva pueden ser un fracaso si no sigues algunos trucos.

Trucos para dar papillas a tu bebé

¿Cómo preparar las papillas?

Antes de nada, ten claro los ingredientes, puedes utilizar fruta, verdura y cereales combinando, como mucho, dos de ellos (patata cocida y zanahoria, cereales, puerro, calabacín, judías verdes…). Recuerda no añadir nada de sal, ni azúcar o especias, ningún niño está preparado tan pronto para esos productos. Para que pueda tragar mejor, mezcla la papilla con leche materna o agua, además recuerda servirla con una temperatura templada (al baño maría o en el microondas al mínimo de temperatura).

Hasta el año de vida, los alimentos complementarios se ofrecerán después de la leche materna, así lo recomienda la Asociación Española de Pediatría (AEPED). Además, se deben introducir los nuevos alimentos de forma progresiva: cada 5/10 días, según la AEPED, para que el pequeño se acostumbre a los nuevos sabores.

Llega el momento…

Intenta que el bebé se familiarice con su nuevo juguete: la cuchara. Déjasela para que aprenda a cogerla y no se extrañe a la hora de comer. Busca una de plástico duro infantil, para no dañar sus encías, pequeña y lo más plana posible, así te aseguras de no darle demasiada cantidad en los primeros días.

Cuidado al introducir la comida en su boca, sólo se trata de que coja la papilla. Intenta que el bebé la atrape por sí mismo con el labio superior inclinando la cuchara hacia arriba, una técnica a la que denominan ‘barrido’. Espera a que por sí mismo abra la boca para pedir más alimento. Si el bebé gira la cabeza al ofrecerle la papilla, deja de intentarlo. O no le gusta, o ya se ha saciado. Prueba a combinar otros alimentos hasta descubrir cuál es su papilla favorita.

No hay una cantidad exacta para saber cuándo ya no necesita más pero, en todo caso, debes empezar de menos a más con dos o tres raciones de papilla al día hasta los ocho meses. Sé paciente y ayuda a tu pequeño a hacerse mayor.