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Diabetes: Cómo prevenirla y controlarla

Más de 400 millones de personas en todo el mundo. Esa es la cifra de personas que tienen diabetes según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Diabetes: Cómo prevenirla y controlarla

La falta de ejercicio físico unida a una mala alimentación son los principales desencadenantes de esta enfermedad que en España padece un 14% de la población. ¿Lo más preocupante? Más de la mitad lo desconoce puesto que sus síntomas pasan desapercibidos en muchas ocasiones.

¿Cuáles son los primeros síntomas que alertan de la falta de capacidad del organismo para producir suficiente insulina?

  • Aumento de las ganas de orinar: Al incrementarse la cantidad de azúcar en sangre, el metabolismo recurre a los riñones para eliminarlo, lo que repercute en un aumento de la cantidad de orina, sobre todo por la noche.
  • Sed: El cuerpo demanda líquidos ante la pérdida de orina, un círculo vicioso que aún dispara más nuestro torrente sanguíneo si tratamos de erradicar la sed con bebidas azucaradas, zumos embotellados o batidos.
  • Pérdida de peso: El organismo pierde su capacidad de producir suficiente insulina, por lo que el cuerpo busca las reservas de grasa para obtener la energía que necesita para su actividad diaria.
  • Visión borrosa: El exceso de azúcar puede además causar la inflamación del cristalino, una estructura que al cambiar de forma puede alterar nuestra capacidad de enfocar los objetos y, por tanto, hacer que veamos borroso.
  • Cansancio físico: Derivado de la deshidratación, además de que el exceso de azúcar también induce a que las células estén peor alimentadas.
  • Hormigueo, picor, escozor o entumecimiento de las extremidades denominadas ‘neuropatías’, que son daños leves en los nervios periféricos.

El estudio de los primeros síntomas y la detección temprana de la diabetes pueden disminuir la posibilidad de tener complicaciones más adelante. Ante cualquier sospecha, acude a tu médico para hacerte un chequeo general. Si no se trata a tiempo, la diabetes puede dar lugar a complicaciones muy serias, que van desde problemas renales, cardíacos y ópticos, hasta una amputación o coma diabético.