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Salud

Peligros de la automedicación

Ante un dolor de cabeza, una alergia, unas dolencias en la espalda o un resfriado muchas personas recurren por sí mismas al botiquín para medicarse con el tratamiento que consideran más adecuado sin la supervisión de un profesional. Un hábito común en España, que encabeza el ranking de países europeos donde más extendida está la automedicación.

Peligros de la automedicación

Sin embargo, más allá de si el tratamiento sea adecuado o no a la dolencia, el medicamento también puede ser perjudicial para la salud.

¿Qué peligros conlleva la automedicación?

  • Resistencia y pérdida de eficacia: Al utilizar una tipología concreta de fármacos para situaciones no indicadas, el organismo se hace resistente a ese medicamento concreto y su eficacia se reduce.
  • Fortalecimiento de los microorganismos: Para acabar con los virus y las bacterias que afectan a nuestro cuerpo, necesitamos el tratamiento adecuado. Al tomar un fármaco los síntomas pueden desaparecer, pero puede que el microorganismo sólo se debilite y no muera, sino que se refuerce y llegue a ser inmune e, incluso, provoque nuevas dolencias.
  • Efectos secundarios e intoxicación. Teniendo en cuenta tu propio historial clínico, el médico te prescribirá el medicamento más adecuado, prestando especial atención a posibles alergias a algún fármaco o incompatibilidad con otro medicamento que estás tomando. Si te automedicas, cabe la posibilidad de que algún componente te afecte de forma perjudicial y tengas consecuencias graves, efectos secundarios, reacciones adversas o una intoxicación.
  • Dependencia y adicción. El abuso de medicamentos sin prescripción puede causar cambios en el organismo y generar dependencia. Y, en algunos casos, incluso, dar lugar a una adicción psicológica.
  • Retrasos en el diagnóstico: Al tomar fármacos no indicados se puede enmascarar el problema real y dificultar el diagnóstico para prescribir el tratamiento adecuado.
  • Cada fármaco tiene sus propios riesgos: El autoconsumo de analgésicos antitérmicos -como el paracetamol- o antiinflamatorios -como el ibuprofeno- provoca efectos adversos graves relacionados con el aparato digestivo o el riñón. Y la ingesta de antibióticos sin prescripción puede conllevar a la mutación de las bacterias que se vuelven resistentes y, por lo tanto, más difíciles de tratar, aumentando la duración del tratamiento y las estancias hospitalarias.

Aunque algunos medicamentos no requieren receta médica, no significa que sean inocuos y no puedan resultar perjudiciales. Antes de empezar cualquier tratamiento se debe consultar al médico o al farmacéutico, por supuesto que mucho más cuando se plantea una automedicación con medicamentos que deben ser prescritos por un médico.

El consejo de un amigo o familiar para tomar un fármaco no tiene base científica, los medicamentos no actúan igual en todas las personas, especialmente en los menores, las personas con enfermedades crónicas, las mujeres embarazadas o en periodos de lactancia. Para evitar riesgos para tu salud, recuerda siempre: ¡Primero infórmate, después, medícate!